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Tengo un piso a reformar. Y en el mercado no se mueve
Aquí es donde de verdad se nota la diferencia entre intentar vender a un particular y vendernos a nosotros.
Por qué cuesta tanto
No es culpa del piso. Es que el comprador no puede
Una vivienda que necesita obra se encuentra con tres obstáculos que no tienen nada que ver con lo bien situada que esté:
- El banco suele financiar la compra, no la reforma. Quien compra tiene que poner la entrada, los gastos y el dinero de la obra de su bolsillo. Muchos interesados no llegan, y la operación se cae a mitad de camino.
- Nadie sabe cuánto costará la obra. Sin un presupuesto delante, el comprador se cubre y ofrece menos por si acaso. Esa incertidumbre acaba reflejándose en el precio.
- Se enseña mucho y se vende poco. A muchos interesados les gusta el piso, pero la reforma se les hace grande: no saben por dónde empezar, les da miedo meterse en obras y acaban descartándolo. Y cuanto más tiempo pasa anunciado, más difícil es venderlo al precio inicial.
Por qué a nosotros sí
Es exactamente lo que buscamos. Cuanta más obra necesita, más nos interesa
Nuestro negocio no es comprar barato y revender: es reformar. El valor lo ponemos nosotros con la obra, así que una vivienda que necesita obra no es un problema, es la materia prima.
De ahí salen tres cosas prácticas para ti:
- No dependemos de un banco. Compramos con fondos propios, así que la operación no se cae porque a nadie le denieguen una hipoteca.
- Sabemos lo que cuesta la obra. La llevamos nosotros de principio a fin. No tenemos que protegernos con un descuento por miedo a lo que nos vamos a encontrar.
- Una visita y ya está. Ni carteles, ni portales, ni desfile de gente por tu piso los sábados por la mañana.
Sin misterio
Cómo sale el número. Así hacemos la cuenta
Te lo explicamos antes de la visita, para que sepas de dónde sale nuestra oferta.
Partimos de por cuánto se vende una vivienda ya reformada en esa misma calle, con esos metros y en esa planta. Lo sacamos comparándola con viviendas parecidas de la zona que están en el mercado o que acaban de venderse.
De ahí restamos lo que cuesta la obra, desde las instalaciones y la carpintería hasta la cocina y los baños; luego los costes de la operación, como impuestos, notaría y registro; y por último nuestro margen, que es de lo que vive la empresa.
Lo que queda es lo que te podemos pagar. Es el precio de tu vivienda tal y como está hoy. La obra, el riesgo y la espera corren de nuestra cuenta, y tú cobras en la fecha de notaría que elijas, sin reformar nada.
En la visita
Qué miramos. Y qué no te tiene que preocupar
Nos fijamos en lo que la obra no puede cambiar. Todo lo demás lo resolvemos nosotros.
Lo que miramos
- La zona y la calle
- Los metros, la distribución y lo que se puede sacar de ellos
- La luz, la orientación y si es exterior
- La planta y si hay ascensor
- El estado de la estructura y si hay humedades de fondo
- El estado del edificio: fachada, cubierta, escalera, la ITE si se ha pasado y las derramas aprobadas en junta
No te tiene que preocupar
- Que esté sucio o desordenado
- Los muebles y las cosas que haya dentro
- La cocina y los baños antiguos
- Que necesite una capa de pintura, o que tenga gotelé, moqueta o papel pintado
- Que lleve años cerrado
- Que haya que cambiar las instalaciones
No hace falta que pintes, ordenes ni vacíes nada. De verdad.
Lo que nos preguntan
Dudas de pisos a reformar. Respondidas sin rodeos
¿No me pagaríais más si lo reformo yo antes de vender?
No suele salir a cuenta. Adelantas el dinero, aguantas los meses de obra y asumes el riesgo, y después el mercado no siempre valora la reforma lo suficiente como para recuperar lo invertido. Si aun así te apetece hacerlo, adelante — pero entonces ya no seremos nosotros tu comprador.
Hay una derrama aprobada de la comunidad.
Nos lo dices y lo metemos en la cuenta. No rompe la operación: solo hay que saberlo antes para que la oferta sea la de verdad y no cambie después.
Tiene un inquilino dentro con contrato.
Entonces, hoy no somos tu comprador: solo compramos viviendas vacías el día de la firma. Si crees que el inquilino podría aceptar un acuerdo para dejar el piso y nuestra oferta en firme te interesa, podemos ayudarte en esa negociación.
¿Y si es un bajo, o un entresuelo, o no tiene ascensor?
Compramos bajos y entresuelos, y fincas sin ascensor. Afecta al precio, como es lógico, pero no descarta nada de entrada.
¿Cuánto tarda la obra? Lo pregunto por curiosidad.
Suele llevar entre cuatro y seis meses en un piso normal, aunque cada obra tiene sus tiempos.
¿Le echamos un vistazo? Tal y como esté
Una visita, media hora y una oferta en firme por escrito 48 horas laborables después. Sin preparar nada.
Déjanos tu número y te llamamos nosotros, en la franja que te vaya bien.